martes, 20 de marzo de 2012

Entre el silencio y la lluvia


Cuando el resto de la casa está en silencio y las niñas ya duermen, dedico a veces unos minutos en poner al día cosas atrasadas de mi correo, y si estoy acompañada de la total ausencia de sonido, parece que las musas hacen acto de presencia y me ayudan a poner en orden mis ideas en el teclado, que al compás de mis dedos, van formando al ritmo de una música secreta, un texto que surge desde lo más profundo de mis emociones.

Hoy además tintineaban las gotas de lluvia en la ventana, tras una tarde sin nubes y casi primaveral,  enérgica ha hecho acto de presencia,  casi imperceptible al principio y reclamando ser oía tras una pausa, las gotas tímidas dieron lugar a un estruendo en un corto espacio de tiempo, que logró vencer mi sueño y espabilar mi espíritu, lo cierto es que en la soledad de la noche y rodeada de la oscuridad que tras los cristales percibía, me sentí aun más sola si cabe y un escalofrío me provocó aún más nostalgia.

Me dí cuenta que lo echaba de menos . Es verdad, son emociones que apenas percibes cuando convives diariamente con alguien, quizás porque vais juntos a todos lados y eso sin saberlo, se hace costumbre, incluso se hace monótono y la mayoría de las veces es más fácil echar de más, los cinco juntos siempre y en todas las circunstancias, como una prolongación de uno mismo, como un apéndice de nuestro propio cuerpo, incluso de nuestro propio yo.

Las circunstancias habían hecho que se marchara por un par de días y aquí estaba yo, dándome cuenta de cuanto me protegía, de cuanto me ayudaba, de cuanto me hacía falta y de que todo fuera de nuestro círculo, apenas existía. Cada uno era diferente al resto pero todos nos complementábamos y respirábamos gracias al grupo y fuera solo existían bocanadas de aire que se disipaban con el paso del tiempo. 

Por supuesto que había amigos, leales, sinceros y queridos que estaban cuando uno los necesitaba, pero no estaban siempre, unas veces por la lejanía y otras por otras circunstancias de la vida y entonces era cuando tomabas conciencia de que sola estabas tú y que lejos estaban los demás.

Hoy era uno de esos días, quizás me dominaba la tristeza, el verme aquí aislada en una casa tan grande con el ruido de fondo de la lluvia  y alejada del calor de sus abrazos, sin más compañía que tres criaturas pequeñas que dormían tranquilas en el calor de sus camitas. 


Su madre estaba mal y tenía que estar con ella, era comprensible, pero al mismo tiempo era tan doloroso que yo estuviera tan sola. 

El sonido de la lluvia me traía recuerdos de mi infancia, la sonrisa de mi madre, los besos con sabor a dulces de mi abuela, la espigada figura de mi padre que en un gesto de ternura apoyaba su brazo en el hombro de mi madre y se alejaban los dos en la distancia, con la mirada puesta en el otro,  perdidos entre las calles, perdidos entre las sombras, perdidos pero nunca olvidados en mi memoria, tantos seres queridos viajando en el recuerdo de mi mente.

La lluvia a veces moja con lágrimas tu rostro, quizás su música toca las fibras más escondidas, para esos momentos lo mejor era depositar un beso sobre tres caritas inocentes y dejar que la almohada apaciguara las penas. 


Mañana, la luz de un nuevo día se llevaría esta nostalgia y me devolvería nuevamente la sonrisa.


2 comentarios:

  1. Ufff, Susana, me ha entrado frío al leerte. sientiendo esa soledad que sentías en ese momento, y no pudiendo estar ahí para abrazarte y que no te sintieras tan sola. Es cierto que la vida, lo ajetreado de este mundo, nos quita a veces la voluntad para estar donde quisiéramos estar.
    Es verdad que a veces nos sentimos tan solos, que somos incapaces de ver que hay mucha gente a nuestro alrededor.
    pero qué bonito lo cuentas todo, que hasta emociona y se vive como si estuviera pasando ahora mismo.
    Espero que hayas encontrado ya la luz del nuevo día.

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  2. 10:18 A.M. Alucinante!!!!!!, en serio...Que Fuerteeee!!!!! Me he quedado KO.

    A veces pienso que esto de las nuevas tecnologías nos están haciendo perder el rumbo y el verdadero sentido de las cosas y la imagen que queremos dar a los demás toma un significado aún mayor.

    Por otra parte, uno hace un Blog con la intención de escribir lo que le gusta o lo que siente hoy, incluso lo que sintió ayer, es como abrir una puerta tuya al mundo, pero tú no decides quien entrará, lo peor es el uso que hace de él quien lo lee y a cuantas terceras personas se les está enseñando, incluso a gente que poco le importa tu vida, pero que ya tiene la llave para abrir la puerta de tu casa porque otra persona y no tú, se la ha dado.

    Supongo que uno tiene claro a lo que se expone cuando cuelga algo en la red y lo ve gente desconocida, pero quizás es más difícil, como en mi caso, tolerar que lo vean conocidos pero que no pertenecen a tu círculo de amistades, sino que entran a él por fisgonear o cotillear sobre tus cosas y eso les da derecho a meter las narices en tu vida privada. (si ya sé..aqui lo de privado sobra, mea culpa) pero yo me entiendo....

    Después de este lapsus, y siguiendo con mi texto, muchas veces prefiero estar sola...jaja

    Hoy 21 de marzo y después de este trajín que llevamos, sigo con mi nuevo día, ya está aqui la primavera y espero la vuelta de Javier que ya regresará en breve...y me dará toda su compañía...

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Saludos

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