sábado, 12 de marzo de 2011

Ronda al borde del Tajo

Ronda es la ciudad de mi Madre, la ciudad de mis Abuelos, la Ciudad más querida, tambien es la ciudad de los rondeños que viven en ella, y es Ciudad con mayúsculas desde tiempo de los Reyes Católicos.


Cuando finaliza el período islámico de la ciudad el 22 de mayo de 1485, el rey Fernando el Católico logra tomarla tras un prolongado asedio. Tras la conquista muchos de los monumentos erigidos por los musulmanes son remodelados adecuándose la nueva situación y se inicia un nuevo florecimiento que la hace crecer extendiéndose en nuevos barrios como los del Mercadillo y San Francisco, pasando conocerse el antiguo núcleo árabe como “La Ciudad”.


Ronda se encuentra a 723 m sobre el nivel del mar, en un paraje natural de gran belleza, enmarcada por dos parques naturales; el  de Sierra de las Nieves y el de Grazalema y por un número significativo de parajes naturales de interés.

 


Sin embargo, lo que la ha hecho popular en todo el mundo es la espectacular garganta excavada durante siglos por el río Guadalevín, declarada monumento natural, y por su extraordinario Centro Histórico, auténtico lucimiento artístico de los siglos XIII a XIX, en un entorno natural de incomparable belleza.


Los Monumentos que posee son innumerables; desde los desafiantes muros del teatro y ciudad romana de Acinipo hasta la más moderna Plaza de Toros (s.XVIII) pasando por los Baños Árabes mejor conservados de España (s.XIII) y un sinfín de palacios, iglesias, ermitas, conventos y murallas,asi como sus populares puentes que son testigos de su evolución urbana. 

Esta Ciudad ha cautivado a literatos, pintores y artistas de todo el mundo. Presenta tres zonas bien diferenciadas: La Ciudad o centro histórico, El Mercadillo y el Barrio de San Francisco.



















La Ciudad era un bastión inexpugnable; el tajo o garganta del Río Guadalevín la protegía por la extensa cornisa mientras que una doble muralla árabe  la defendía por la parte más accesible. 

Respira en su interior, historia por los cuatro costados, estando su trama urbana, de origen árabe, repleta de casas señoriales, edificios religiosos y palacios con la armonía propia del paso de los siglos. En ella se concentran la mayor parte de los monumentos, museos y comercios de tipo artesanal así como las dependencias municipales. El 6 de octubre de 1966 recibió la declaración de Conjunto Histórico-Artístico.















Allí en pleno casco histórico en la Calle Armiñán nº 31, nació mi Madre, entre casas nobles y aristócratas y donde su infancia estuvo mezclada con el dulce sabor de almendra de los pasteles que les ofrecían los hijos del Califa y el aroma a lavanda que desprendía mi abuela. 

 Allí vestida con su uniforme asistía cada día al Colegio de las Esclavas y también allí entre especias y olor a chacinas jugaba y reía en la tienda que poseía mi abuelo, un gran edificio de dos plantas, en las que se ubicaba una tienda de ultramarinos que abría sus puertas en la planta baja junto a un estanco también propiedad de él. 

Mi madre adoraba Ronda y nunca se olvidó de ella. Tal es así que una vez ya en Argentina y siendo una señorita, guardaba celosamente todas las postales que tenía de su Ciudad soñando con volver algún día a verla. 

El destino le concedió su sueño y muchas veces cuando paseo por la acera de la que fue su casa, me parece reconocer su risa y oir sus pasos de niña correteando  por la calle.



A la sombra de este puente,
con el murmullo patente
de ese arroyito que ayer
fue de caudal su hermosura,
y hoy es solo la simiente
de un charquito de agua pura
que se empina por crecer.

Oliendo a frescor perdura,
contemplando la blancura
de las casas, desde abajo,
 de la Alameda y El Tajo
con su majestuosidad.

Tantos siglos, tanta historia
siguiendo la trayectoria
de mis ojos, estuvieron
humanos que ya murieron
dejando allí su destino.

Y en aquel viejo camino
que pisaron los romanos,
los moros y los cristianos,
Hoy, hay flores a manojos
cubriendo asi los despojos
de aquella Arunda lejana,
que dejando allí sus canas
en la bella Serranía,
han hecho lo que hoy en día,
es esta Ronda cristiana.

¡Cuantos ojos se han posado
sobre tus bellos parajes,
si hasta un moro enamorado
un sillón ha colocado
para mirar tus paisajes!.

Y en ese sillón de piedra...
¿Quien no se sienta a mirar?
¿Quien no se pone a soñar
viendo esta bonita tierra?

Por eso yo desde el campo,
en profunda soledad
me he sentido en libertad
tendida sobre la hierba,
empapándome en la sierra
de mi querida Ciudad.


(Poesía que dediqué a Ronda cuando tenía 18 años)



1 comentario:

  1. woow que preciosa que es Ronda. La poesia hermosisima, con mucho sentimiento. Besotes Su!!!

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