martes, 16 de abril de 2013

Mamita Querida



Quizá porque cada día te echo más de menos, quería escribirte esta carta para que supieras todo aquello que no pudiste compartir conmigo y que tanto hubieras disfrutado.

Decirte que tal como lo habias predestinado, a los cinco meses de irte tuve aquella niña que tú dijiste sería hermosa, noble, y que además heredó ese corazón tuyo que quedó en gran medida dentro de nosotros, también llené aquella casa tan grande que una vez casada, empezamos a compartir contigo y según decias había que llenar de niños...y así fue pues al poco tiempo de nacer Gloria vinieron las mellizas, dos criaturas traviesas, de maravillosos ojos grandes y maravillosa ternura.

Sé que apreciabas la bondad de mi marido, tú siempre decías que era más noble que yo, y puedo decir que salvo algunas diferencias de carácter, ha sido un hombre responsable e integro que me ha hecho feliz. Hemos tenido que enfrentarnos a muchas situaciones solos, sin ayuda, pero las hemos sorteado como sortean los veleros el viento que llega del Norte, con mareas más o menos bajas pero simpre con el timón seguro.

La vida me ha dado tantas cosas, que la partida tan precipitada de papá por un lado y la tuya, quizás cuando más te necesitaba, no cabían en mi mente y aún hoy sigo sin digerirlas ni aceptarlas. Demasiada juventud truncada, demasiados sueños sin realizar, demasiados proyectos sin vivir, demasiado cariño que seguir dando, demasiadas ausencias sin ustedes. Pero nunca olvido aquello que me dijiste-“Si hay algo más allá siempre estaré contigo…” y es verdad que cuando más hundida y sola me siento, alguien parece secar mis lágrimas y una brisa suave me recorre el rostro como un abrazo sereno, apenas perceptible por lo tenue, pero que yo dentro de mi corazón sé que es vuestro.

Muchas veces me revelo y siento que están lejos, tan lejos que ya he olvidado vuestras caras, entonces corro a mirar aquella foto tan querida y tan entrañable donde papá te tiene echado el brazo por el hombro, como tanto solía hacer y a lo que yo tanto solía revelarme…si supieras cuanto daría hoy en día por verlos a los dos paseando despacito, abrazados y viendo en las miradas de ambos aquel cariño que hoy en día sería el espejo donde mirarse mis hijas. Ellas que no han podido disfrutar de ustedes dos, del inmenso amor y de los continuos abrazos que les prodigarían, ellas que tanto necesitan de historias, de cuentos, de roces, de besos…los mismos que me dieron a mi y que hicieron de mi infancia y de mi juventud una playa segura, despejada de nubes y donde siempre brillaba el sol.

Sé que tener unos padres así no está permitido a todo el mundo y si me hubieran dado a elegir, nadie mejor que ustedes hubiera hecho de mi vida lo que fue. Supieron darme las bases para ser quien soy hoy en día, mis valores como persona, mi sentido del deber, mi responsabilidad, mi forma de ser y sentir, es el compendio de todo aquello que ustedes me inculcaron. La lucha por salir adelante y conseguir lo que espero de la vida tiene sus raíces en la lucha de ustedes y día a día enfrento mis batallas con la misma decencia y orgullo de ser quien soy, rindiendo culto a mis antepasados, a mi gente, aquellos de los que siempre estaré orgullosa, porque lo fueron todo para mi.

Mamita querida, tú, que estando donde estás nunca me olvidas, quiero decirte que algún día cuando mi vida esté llegando a su fin, espero que me tiendas tu mano y rodeada del abrazo de papá ambas nos vayamos caminando despacito a la playa soleada de mi infancia donde los juegos y las risas iluminaban los días….

1 comentario:

  1. Precioso, sencillamente precioso. Me encantaría que llegado el momento, de un modo u otro, pudiera enterarme de que mis hijos me echan en falta , y me siguen queriendo tal y como tu añoras a tus padres.

    El amor es lo más importante de la vida. Reconforta, suaviza, atempera… y creo que desgraciadamente ahora, no son muchos los afortunados que disfrutan realmente de ese preciado don.

    La sociedad actual no hace más que repetir que las estadísticas demuestran, que se está alargando el envejecimiento de los mayores, y que es muy importante mantenerlos entretenidos y activos. Pero nadie habla de tenerlos realmente felices. Nadie se preocupa de sus soledades anímicas, de sus nostalgias, de sus recuerdos… Y los hijos normalmente están tan ocupados y preocupados por poder vivir, por llegar a final de mes, que apenas tienen tiempo para ser más afectivos, más sensibles, más generosos.

    Hay excepciones, claro está, pero en términos generales y muy lamentablemente, se está perdiendo la ternura, la emoción, la paciencia, en definitiva, la necesidad de “ser”.

    Ahora, todo está en “tener”. Y se procura tener de todo, menos tiempo para amar.

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Saludos

Halloweeennnn que susto

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