lunes, 31 de enero de 2011

Acoso Sexual=Acoso Moral

Hoy en día se habla mucho del Acoso Sexual y cuando esto ocurre nos imaginamos a una persona solicitando los requerimientos sexuales de otra, normalmente la acosada suele ser una mujer con la que al acosador le gustaría tener un encuentro sexual. Pero este acoso es algo mucho más sutil, profundo y planeado ya que si la acosada no accede a los requerimientos, el acoso se convierte en moral  y es entonces cuando a la primera de cambio ella deberá soportar toda suerte de insultos y menosprecios.

El acosador suele ser una persona con un cargo, un tipo que ostenta alguna jefatura que le da poder y que aparte de ruin, carece de escrúpulos, es sobre todo astuto y está protegido por quienes ostentan cargos más altos que el suyo, y sobre todo es un engreído que se considera mejor que nadie, por haberse llevado varias subordinadas o incluso alguna que otra jefa a la cama. 

Su astucia le lleva a aprovechar el momento idóneo para soltarle a la acosada, algún improperio o vulgaridad que dependiendo de la aceptación o rechazo, así se comportará con ella y aunque el fin de la desdichada será el mismo, si accede gozará por una temporada de mayores privilegios y reconocimiento laboral, y si no lo hace, poniéndose en su sitio como mujer y sobre todo como persona cabal, entonces aprovechará cualquier ocasión para humillarla y ponerla en evidencia.

Cuando un tipejo de estas características deja caer un comentario de índole sexual, lo hace de manera disimulada, empezando con halagos, miradas y algún que otro piropo grosero y burdo, y como quien no quiere la cosa, y de manera muy indirecta hace el reclamo, pero con la suficiente astucia como para no pillarse los dedos en caso de que la acosada se niegue abiertamente y así quedar a buen recaudo por si la cosa trasciende más allá de la oficina.

De esta manera sus allegados e incluso el mismo entorno, pueden disculparlo con comentarios del tipo-“Lo diría en broma mujer”, “No creo que se insinuase”, “Debes de estar equivocada…”, “igual te quiso decir otra cosa….” con lo cual la única opción que queda es tratar de evitar encuentros con él y tratar de centrarse en el trabajo porque dadas las circunstancias, la acosada se encuentra totalmente sola y desprotegida salvo que utilice su inteligencia y sepa ponerse en su sitio en todo momento. Pero la sociedad en la que vivimos resulta tan mezquina, que es muy posible que la astucia y malas artes de él dejen sin defensa los derechos de ella. Entre bueyes nunca habrá cornadas, asi que deberá ir con pies de plomo.

Si el agresor se da cuenta que ha sido descubierto o abiertamente rechazado, aplicará un castigo a quien no se ha dejado someter y este consistirá en tratar de humillar abiertamente a su víctima, siempre sin testigos por supuesto, pero ofendiéndola y haciéndola sentir inferior y sin poder suficiente para enfrentarse a él y poner en valía su trabajo. Dejará en evidencia su autoridad indicándole que en el aspecto laboral su comportamiento deja mucho que desear, si la víctima es trabajadora, dirá que no es sociable, y si es sociable dirá que pierde el tiempo..., lo cierto es que nunca reconocerá la capacidad de su trabajo, ni las horas dedicadas a realizarlo, aunque él se lleve los honores ante los demás. 

Toda esta suerte de falsedades y menosprecios no dejarán lugar a dudas de que el pobre desgraciado se ha quedado con la sangre en el ojo y ataca por no poder conseguir sus objetivos que no son otros que sumar una más a su interminable lista de mujeres sometidas.

Estos tipos que en general son engreídos, falsos y sobre todo de una astucia sin límites, suelen hacer muy bien su papel de “pelotas” ante otros individuos de cargos superiores y a veces con menos escrúpulos que ellos, que también necesitan del halago gratuito y de sentirse muy machos por tener una mujer cada tanto. Estos por su estatus, están acostumbrados a recibir los favores sexuales de toda aquella que se preste, algunas mujeres incluso optan por seguir esta política, unas veces por ser peores que ellos, intentando trepar a lo más alto por una nómina suculenta o bien por incautas.

Muchas veces ocurre, que a quien se acosa, es una persona que trabaja próxima al acosador, con lo cual está muy al tanto de las vicisitudes, chanchullos y especulaciones de toda índole que este hace. Escucha y ve más de lo que al otro le gustaría. Motivo por el cual, se encarga de advertirle de vez en cuando con mucho sigilo como debe de comportarse por las dudas ya que de otra manera su trabajo nunca será reconocido y siempre será una simple secretaria que a pesar de tener una carrera o más, carece de titulación adecuada para el puesto.

Sin embargo lo que de verdad hace valorar u reconocer a una persona es su valía moral. La verdad tiene las patas muy cortas y a la larga todo se sabe. La vida da muchas, muchísimas vueltas y quienes se creen arriba en la cumbre del poder, algún día estarán abajo en el fango. Las mujeres deben ser siempre dignas, altivas y honradas, quien se entregue por interés a un hombre, no merece ser respetada y resulta tan vulgar, mezquina y sucia como quien acosa.

Es necesario decidir lo que uno quiere y luchar por ello pero con las armas que nos ha dado la vida: la inteligencia, el esfuerzo, el honor y el saber mantener la dignidad de uno por encima de todos estos canallas.



"La virtud, como el arte, se consagra constantemente a lo que es difícil de hacer, y cuanto más dura es la tarea, más brillante es el éxito". (Aristóteles)

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